

Augusto León Restrepo
En su columna de Eje 21, Orlando Cadavid Correa -periodista de quien uno se siente orgulloso de ser su colega- recuerda al ex presidente de Colombia Guillermo León Valencia Muñoz, nacido en la blasonada Popayán, electo para el período de 1962 a 1966, de grata recordación por su rutilante sentido del humor, que le permitió ser un repentista inolvidable en su larga carrera pública.
Orlando trae unas deliciosas anécdotas, recogidas de un libro, «Los tiros de Guillermo León», escrito por los popayanejos Juan Carlos Iragorri y Julián Mosquera, que quise volver a ojear, pero, que, como es repetitivo, no encontré en mi biblioteca, o porque se traspapeló en un trasteo o porque un bibliómano amigo lo sustrajo o se quedó con el después de yo prestárselo, para hacer realidad aquello de que no se sabe quién es más pendejo, si el que presta un libro, o quien lo devuelva.
Pero en cambio, mi querido Orlando, tomé en mis manos un extenso volumen, póstumo, «Pinceladas y brochazos presidenciales. De Caro 1892 a Uribe 2006», de tu paisano Héctor Echeverri Correa, quien, con centenares de pequeñas historias nos lleva de la mano por ese período de nuestra patria y en el encontré este episodio, que, aun cuando Guillermo León no es el directo actor, me pareció muy actual y que va en seguida.
Acaba de morir, a avanzada edad, pero víctima del coronavirus, el veterano político liberal Aurelio Iragorri Hormaza, quien estuvo casado con Doña Diana Valencia, hija del Doctor Guillermo León y padres del actual presidente del partido de la U, Aurelio Iragorri Valencia. Aurelio y la fúrica pero atractiva parlamentaria Paloma Valencia son primos hermanos, nietos de Guillermo León Valencia. Pero sigamos. Cuando estaban para casarse, el Dr. Valencia le pidió a Iragorri que aplazara el matrimonio para que lo hiciera en Palacio, pocos días después, por estar ya elegido presidente. Aurelio se negó diciéndole: -No jefe, porque el último que se casó en Palacio fue Samuel Moreno Díaz, y en cambio, en la casa campestre Belalcázar, el último que contrajo matrimonio fue el Maestro Guillermo Valencia. Dejo la interpretación en cabeza de ustedes, amables lectores.
Otra de las salidas del bien recordado ex presidente, cuyo mandato lo juzga la historia, pero que se hizo célebre por sus oportunas y sarcásticas intervenciones en el parlamento, en las plazas públicas, en Palacio, que trae Echeverri Correa, la copio textualmente: en la época que fue presidente Guillermo León, hubo un movimiento cívico en el Ecuador que intentaba hacer una convocatoria para buscar que la Corte Internacional de La Haya le concediera al Ecuador el departamento de Nariño hasta el Río Telembí. Al presidente Valencia le preguntaron en una entrevista que dio en Popayán que él que pensaba de ese atrevimiento de los ecuatorianos y dijo: «…Bajo ningún punto de vista permitiré que ellos arrebaten el departamento de Nariño que le pertenece a Colombia, porque si eso llegara a suceder, los payaneses quedaríamos de pastusos…». Ante la situación de los derechos humanos en Nariño, los pastusos se sentirían mejor protegidos en el Ecuador.
En próxima columna, escribiré sobre la cercanía de Guillermo León con Caldas, antes de fallecer en Nueva York, el 4 de noviembre de 1971, a los sesenta y dos años de edad.